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Cómo Lograr ese Trabajo tan Deseado



¿Estás en plena búsqueda laboral? O quizás ya estás cansado de tu actual trabajo, pero temes renunciar y no poder obtener uno mejor.

Cualquiera sea el caso, hoy vamos a compartir algunos consejos prácticos. A mí me han funcionado, cada vez que he querido cambiar de trabajo. Y créeme que lo he hecho varias veces.

Tips para conseguir ese trabajo tan deseado

Algunas de las recomendaciones que te voy a dar quizás te parezcan muy obvias o poco relevantes. Pero te sorprenderás cuando compruebes cuan efectivas son.

Tener claro que es lo que quiero

Muchas veces decimos: “estoy cansado de este trabajo”, “aquí nadie valora mi trabajo” o “no me gusta lo que hago y no tengo opciones de cambio”. Todo esto puede ser cierto, pero también a veces pasa que no sabemos exactamente lo que queremos. Dicho en otras palabras, ¿qué priorizamos?

Pensemos que es muy difícil tener un trabajo que reúna todas las condiciones que deseamos. Una de las claves, y está demostrado, es lograr un punto de equilibrio. Un trabajo que nos guste, con el cual estemos medianamente conforme con lo que ganamos y que nos plantee desafíos.

De esta forma, pensemos cuales son las tareas que más nos gustan, en que rango de salario queremos estar y, cuales son las cosas que para nosotros significan verdaderos desafíos. Cuando digo verdaderos, me refiero, que, por ejemplo, para algunos es aprender algo nuevo, para otros es aprender a superar nuestros límites. Te aconsejo que te tomes un tiempo en calma para definir estos aspectos.

Ir a la entrevista con una actitud ganadora

Porque la mayoría de las conquistas se obtienen cuando de verdad deseamos ganar, es que tenemos que tener una actitud ganadora. Si vas a una entrevista, asustado, resignado a aceptar lo que te propongan o creyendo que no tienes mucho para ofrecer, ¡olvídalo!

En este sentido, y tal cual lo dicen los expertos de recursos humanos, es clave ser coherente en todos los sentidos. ¿Qué quiero decir? Desde asumir una postura corporal adecuada hasta el tono de voz que usas cuando respondes. A mi me pasaba que me ponía muy nerviosa por las preguntas que me irían hacer. Para que no vieran mis manos moverse y sudar, me llevaba un bolígrafo. Cuando me sentía muy nerviosa lo tomaba y lo movía, pero de una manera que parecía natural.



Mantenerse firme

¿Firme con qué cosas? Con aquellas que no estamos dispuesto a negociar. Si yo sé que odio viajar, y en la entrevista me preguntan si estaría dispuesta a viajar, no debo mentir. De manera inteligente, mostrarme abierta y flexible, pero no dar un “SI” por un “NO”. Piensa que, si obtienes el trabajo y te mandan de viaje, deberás hacerlo y no valdrán las quejas.

Otro aspecto importante en este punto es el tema económico. Hay ciertas propuestas laborales que no son muy claras. Al momento de hablar de salario, te dicen que es relativo a la experiencia o que dependen de tu desempeño. Ocurre mucho con los puestos de venta o atención al cliente. A veces te hablan de sumas que ya incluyen las comisiones. Estas comisiones están calculadas con bases muy altas o muy “optimistas”. Un ejemplo concreto: si vendes 10 productos o contratos de servicios por día entonces tu salario es “X” pero ocurre que vender esos “10” es casi imposible. Entonces no ganarás lo que te están diciendo, sino menos.

Nunca mostrarse desesperado

Así sientas que ese trabajo es tu única opción, o te sientas muy presionado, no lo demuestres. Para negociar, y si quieres no salir perdiendo, tienes que ponerte en ventaja. Lejos de demostrar que realmente necesitas ese trabajo, te aconsejo que demuestres que tu tienes el “poder”. En otras palabras, yo estoy saliendo al mercado a ofrecer algo que el mercado laboral necesita: experiencia, conocimientos y una buena actitud personal.

Si te dan un plazo para dar una respuesta, entonces te aconsejo que la des un poco antes de finalizar. Y nunca te apresures en dar una respuesta, sea afirmativa o negativa. No permitas que te generen presión, ¡nunca! Es sabido que muchos empleos te plantean trabajar bajo presión. Trabajar bajo presión nunca es saludable. La clave está en manejar esa presión para que no signifique tal cosa.

Hasta aquí algunas de las cosas que me han funcionado. También he aprendido con el correr de los años, que el trabajo perfecto no existe. Todo es una cuestión de equilibrio y de negociación. Es algo así como una ecuación: que estoy dispuesto a dar en función de lo que voy a recibir. Y siempre lo que recibo, debe darme un saldo positivo. En otro caso tarde o temprano me sentiré frustrado.

He leído por ahí, que los mejores trabajos son aquellos que no generan relación de dependencia. Sentir que en cualquier momento puedo cambiar si lo deseo.



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