Siempre queremos lo mejor, lo más nuevo, lo que está de moda. Nosotros vividos en un mundo que prácticamente nos obliga invita a siempre gastar dinero. Siempre hay un vecino o amigo con algo mejor y por supuesto más caro. Tenemos una batalla constante entre una mejor calidad de vida (que por alguna razón significa gastar más) y vivir sin deudas.
Más deuda, Menos libertad
La sociedad nos ayuda todos los días a tomar esta decisión, pero a veces nos ofrece la peor de las alternativas: gastar, gastar, gastar… y después pasarnos el resto de nuestra vida pagando, pagando, pagando. Existe una forma de tener las dos cosas, una buena calidad de vida y no tener deudas, pero para poder llegar a esto debemos primero ahorrar y acumular riquezas con lo que ahorramos. Imagínese que nuestra libertad financiera es un camino, y la deuda es una roca que llevas cargando durante todo este camino; mientras más deuda tengas, más pesado se hará el camino.



