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Fortaleciendo el liderazgo empresarial

El liderazgo ¿se nace con él o se puede adquirir? Como muchas cosas en la vida, lo más probable es que tenga un poco de las dos cosas. Ahora bien y, más allá de las concepciones parece claro que hoy en día hay que estar actualizado y adaptado a la demanda del mercado.

Hoy en día, no se accede a los mejores puestos de empresa solamente por tener una buena formación académica o buenos contactos. Claro que estos dos aspectos son más que importantes, pero es el liderazgo la característica que termina de inclinar la balanza.

¿Crees que podrías ser un buen líder, pero no sabes cómo? ¿Ambicionas un puesto importante y no sabes cómo llegar a él? Hoy te ayudamos con algunos consejos y reflexiones.

Creando y fortaleciendo liderazgo

Veamos cuales son aquellas características que definen a un auténtico líder.

Gran capacidad de comunicación. Cuando hablamos de comunicación, nos referimos a las distintas formas y canales de comunicación. Porque la persona no solo se expresa mediante la palabra, es que debemos prestar gran atención a otros aspectos.

Hoy en día se habla mucho del lenguaje corporal. La forma en que nos paramos, en la que establecemos contacto visual, el tipo de ropa que vistamos según la ocasión. El tono de nuestra voz y como la proyectemos en una conversación son muy importantes.

Empatía. La capacidad de ponernos y sentirnos en el lugar del otro es clave a la hora de que nos vean y perciban como líderes. Si somos capaces de comprender como la otra persona está pensando o sintiendo, nos permitirá actuar más acertadamente.

De la mano de la empatía van los buenos y genuinos vínculos. Si estamos al frente de un equipo de trabajo por ejemplo y, somos capaces de ponernos en el lugar de nuestros empleados, ellos lo percibirán. Como consecuencia se generará un ambiente de mayor confianza y apertura para que la comunicación fluya en todos los sentidos.

Humildad. A diferencia del modelo más antiguo de gestión, actualmente predomina el concepto de que un auténtico líder es una persona humilde. Capaz de escuchar y de reconocer que se equivoca. Admitir un error no te hará ver como una persona débil, por el contrario, se te apreciará como una persona que es capaz de reconocer sus limitaciones. Y nada más inteligente que saber cuáles son nuestros límites.

Asumir riesgos y siempre llevar el mando. Los verdaderos líderes quedan en evidencia cuando las cosas se ponen difíciles. Cuando las cosas van bien, es fácil ser un buen jefe, por ejemplo, lo difícil es asumir decisiones cuando cada paso supone un riesgo.

Un verdadero líder es quien toma la decisión de dar los pasos que sean necesarios aún a sabiendas de los riesgos que eso supone. Esos riesgos y sus consecuencias son asumidas completamente por el líder y, este le transmite tranquilidad y seguridad a su equipo. Si algo sale mal, el líder lo asumirá completamente.

Claro sentido de la responsabilidad. Un verdadero líder sabe que ante cualquier tarea siempre hay que definir responsabilidades. Y no hay que confundir esto con que un líder deba siempre ser el responsable.

Por el contrario, saber delegar es otra de las características del liderazgo. Si pensamos, por ejemplo, en un equipo de trabajo, un buen líder delegará tareas a sus colaboradores. A cada uno de ellos les hará saber que se espera que haga y cuál es exactamente el alcance de sus responsabilidades. De esta forma, ese empleado sabrá que se espera de él. También el hecho de que se le haya confiado una responsabilidad lo motivará y lo hará sentir como lo que es: un jugador importante de dicho equipo.

Porque todos somos capaces de ser líderes, empezando por nuestra propia vida. Y como dijo alguien una vez: “Nadie puede hacerte sentir menos sin tu consentimiento”.

Por: Maria Peris


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