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5 Acciones Inmediatas para Superar una Depresión


¿A quién no le ha tocado sentirse que está en el fondo de un pozo del que no puede salir? ¿Quién no ha sentido tanta tristeza que no siente fuerzas ni para levantarse? ¿No te ha pasado que te preguntas para qué continuar? Según las estadísticas más del 90% de las personas, atraviesan por lo menos una vez en sus vidas, por esta situación.

Si hoy estás atravesando uno de esos momentos difíciles en los que no ves la salida, entonces continúa leyendo.

Lo que debiéramos hacer inmediatamente

Cuando estamos deprimidos y realmente agobiados por un gran dolor, o una suma de situaciones difíciles, esto es lo que debiéramos hacer:

Pedir ayuda. En ocasiones mucha gente dice: “está tan mal que no puede ni pedir ayuda”. Es cierto que podemos sentir que no tenemos fuerza ni para hablar, pero la ayuda puede venir desde diferentes lados. Por ejemplo, si al principio no encontramos a esa persona con la que abrirnos y confiar nuestros problemas, podemos leer un libro o un artículo como este. Ante lo mínimo que hagamos al respecto, veremos que la depresión es una enfermedad y como tal hay que tratarla.

Lo primero que hacen los profesionales de la salud, es identificar si lo que sufrimos es una gran tristeza o es realmente depresión. Cuando estamos muy tristes, ya sea por el motivo que sea, podemos salir solos adelante. Si lo que tenemos es depresión, entonces necesitaremos ayuda.

Buscar una forma de expresar lo que sentimos. Dicen los “sabios” que hablar de lo que pensamos es mucho más fácil que hablar de lo que sentimos. El primer paso para atacar y superar un problema, es sacarlo para afuera y “ponerlo sobre la mesa”. Ahora bien, no todos nos comunicamos de la misma forma ni tenemos que sentirnos forzados a hacerlo. Si no deseas hablar, por ejemplo, puedes escribir y con tus propias palabras, lo que sientes. Luego, se lo podrás mostrar a un amigo e incluso a un psicólogo. Pero te sorprenderás de lo aliviado que te sientes cuando escribes o verbalizas lo que sientes.

Salir del encierro. La cama de tu dormitorio o la oscuridad de una habitación, son los peores enemigos en caso de una depresión. El silencio y la falta de movimiento, hará que te concentres en eso que te provoca tanta tristeza y desánimo. Ni la cama ni el encierro solucionarán nada. Al principio, podemos llorar tendidos en la cama, pero eso tiene que ser limitado. Con esto lo que queremos decir es que llorar es bueno en la medida que es una forma de exteriorizar lo que sentimos. Lo malo es pasarnos el día entero llorando. Cuando no logramos frenar ese llanto, estamos ante un claro síntoma de depresión. Y cuando esto nos pasa es que tenemos que ir a la acción número 1: pedir ayuda.



Practicar esa actividad que tanto te gustaba. Cuando estamos deprimidos no solemos tener fuerza ni para levantar la cabeza, pero, sin embargo, somos muchos más fuertes de lo que creemos. Supongamos que siempre te gustó el football o cocinar. Aunque no tengas ganas, piensa que en cuanto hayan pasado 5 minutos de jugar football o cocinar te sentirás un poquito mejor. Cuesta el primer esfuerzo para tomar ese impulso, pero luego aparece la energía para continuar. Está científicamente probado que el deporte es uno de los mejores aliados para tratar la depresión.

Poner en práctica tus propios mecanismos de superación. Esto puede parecerte un poquito más difícil e incluso, puedes pensar que para ello es necesario ir a un psicólogo. Pero no necesariamente siempre es necesario asistir a una terapia, para superar una depresión. Si bien es altamente recomendable apoyarse en un profesional de la salud, todos los seres humanos disponemos de mecanismos internos de superación.

Las crisis son las mejores oportunidades de cambio y superación. Si nos ha tocado atravesar un momento doloroso en nuestra vida, es que ha llegado para nosotros esa oportunidad de crecer. Veámoslo de esta forma: estamos en una de esas etapas en la que podemos cambiar para mejor. Cada uno de nosotros tenemos fortalezas y virtudes que probablemente aflorarán con fuerza en épocas difíciles. Revisa en tu pasado y fíjate como superaste problemas pasados. Pregúntate que fue lo que te permitió resolver situaciones difíciles. Te sorprenderás cuando descubras todo el poder y la fuerza que hay en tu interior.

Porque sufrir es parte de estar vivos y porque somos más fuertes de lo que creemos, es que siempre podemos superar nuestros problemas. Y recuerda, nunca estamos solos, a veces solo es cuestión de mirar con más atención.

Por Maria Peris.


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